Los mecanismos del excremento callejero
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1 Ver: https://www.lr21.com.uy/comunidad/1269815-perros-correa-uso-obligatorio-encuesta-opinion-montevideo
2Ver: https://www.impo.com.uy/bases/leyes/18471-2009 y https://www.gub.uy/ministerio-ganaderia-agricultura-pesca/politicas-y-gestion/responsabilidades-tenedor-animales
4 La distinción entre normas morales, sociales y cuasi-morales proviene de Jon Elster, Explaining Social Behavior: More Nuts and Bolts for the Social Sciences, edición revisada, Cambridge University Press, 2015, pp. 90-92.
5 Lowe, C. N., Williams, K. S., Jenkinson, S. y Toogood, M. (2014), «Environmental and social impacts of domestic dog waste in the UK», International Journal of Environment and Waste Management, 13(4), 331-347. En la misma encuesta, la conciencia de que existía una multa era casi universal (98%) y, aun así, la amenaza de la sanción figuraba entre los motivos menos importantes para levantar los excrementos.
6 Keizer, K., Lindenberg, S. y Steg, L. (2008), «The Spreading of Disorder», Science, 322(5908), 1681-1685.
7 Webley, P. y Siviter, C. (2000), «Why Do Some Owners Allow Their Dogs to Foul the Pavement?», Journal of Applied Social Psychology, 30(7), 1371-1380. Los autores no hallaron diferencias entre quienes recogían y quienes no en orientación egoísta, impulsividad ni en ningún otro predictor clásico de la transgresión de reglas (p. 1377); lo que distinguía a los incumplidores eran sus creencias justificatorias, no su carácter.
8 Según el World Prison Brief (Institute for Crime & Justice Policy Research), en 2024 Uruguay registró la tasa de encarcelamiento más alta de Sudamérica, 449 personas privadas de libertad cada 100.000 habitantes, seguido por Brasil (389). A escala global se ubica entre los diez países con mayores tasas.
9 Datos de fiscalización informados por la Intendencia de Montevideo al difundir el estudio citado en la nota 1 (LR21, 26 de diciembre de 2015).
10 Por una revisión sistemática de las intervenciones contra la suciedad canina, ver Atenstaedt, R. L. y Jones, S. (2011), «Interventions to prevent dog fouling: a systematic review of the evidence», Public Health, 125(2), 90-92. Los autores analizaron 68 estudios sobre el tema y concluyeron que ninguno proporcionaba evidencia robusta que fuera generalizable.
11Elster (2015, p. 91) analiza el caso de Bogotá bajo la alcaldía de Antanas Mockus como ejemplo de norma cuasi-moral. Aunque el monitoreo individual era inviable, la difusión del consumo agregado de agua sostuvo la cooperación condicional.
12 Barrios Godoy, P., Mauvezin, J., Basmadjian, Y., Sayagués, B. y Giachetto, G. (2020), “Toxocariasis: manifestaciones clínicas y de laboratorio en niños asistidos en un prestador integral de salud privado de Montevideo, Uruguay (2014-2018)”, Revista Médica del Uruguay, 36(1), 6-11.
13Sobre la contaminación de plazas y parques por Toxocara en América Latina ver: Alegría-Morán et al. (2021), «Urban public squares as potential hotspots of dog-human contact», Veterinary Parasitology: Regional Studies and Reports, 24, 100579 (31,7% de las muestras positivas en plazas de Santiago); Mello et al. (2022), «Soil contamination by Ancylostoma spp. and Toxocara spp. eggs in elementary school playgrounds…», Revista Brasileira de Parasitologia Veterinária, 31(1), e019121 (54,5% de los patios escolares de Pelotas, Brasil); Bonilla-Aldana et al. (2023), «Prevalence of Toxocara eggs in Latin American parks», Le Infezioni in Medicina, 31(3), 329-349 (meta-análisis; 50% de los parques de la región).
