Aprender a moverse en territorios atravesados por la violencia letal
Salir de casa, ir a trabajar, volver de estudiar o visitar a alguien son actividades que suponen cierta familiaridad con el lugar donde vivimos. Conocemos las calles, calculamos distancias, sabemos dónde tomar el ómnibus. Pero cuando la violencia atraviesa la vida barrial, ese conocimiento puede exigir otras cosas: evaluar a qué hora salir, decidir si conviene hacer un recorrido más largo, buscar compañía o suspender una actividad. La posibilidad de moverse depende entonces de una lectura del territorio que debe actualizarse y que tiene consecuencias sobre la vida cotidiana. La publicación, en 2026, del informe de la encuesta realizada durante 2025 en Casavalle y barrios lindantes permite profundizar una línea de reflexión abierta en investigaciones etnográficas previas en Marconi: las formas en que la violencia interviene en la experiencia cotidiana del territorio. Los resultados muestran modificaciones en los desplazamientos, los horarios, las actividades y la organización de los h...