Con prohibir no alcanza (además de que no funciona): reflexiones -y algún dato- vinculadas a la ola de prohibiciones de niños, niñas y adolescentes en redes sociales
Imagen: Collage de niños y adolescentes con dispositivos, mostrando emociones positivas y negativas, generado por Chat-GPT Hace casi dos años, junto a Pablo de los Campos, escribíamos una nota en La Diaria respondiendo a la propuesta de dos pediatras uruguayos de prohibir las redes sociales a niños, niñas y adolescentes (NNA), que consideraban una medida crucial para su bienestar. Ahí respondíamos que prohibir era análogo a cercar una piscina sin enseñarle a nadar a NNA, y que, si bien en edades muy tempranas “funcionaba”, no lo hacía a medida que crecían y se desarrollaban. Y que, en el mediano plazo, ello implicaba una serie de peligros importantes para su bienestar, bajo un paraguas de derechos de NNA (en sentido amplio) y la noción de autonomía relativa. Parece que los dos pediatras estaban mucho más alineados con la opinión pública y la política que nosotros; siendo honestos, un poco lo sabíamos. En 2025, una ley australiana inédita a nivel mundial prohibió las cuentas de r...