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El futuro de la inteligencia artificial no está escrito: trabajo, poder y democracia

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La inteligencia artificial puede ayudarnos a trabajar mejor, también puede desplazar tareas, vigilar a quienes trabajan, concentrar riqueza y alterar la política, todo al mismo tiempo. Por eso, la pregunta no es si estamos a favor o en contra, sino quién decide cómo se usa y cómo se reparten sus costos y beneficios. Figura creada por la autora de esta nota con GPT 5.6 Sol.  El futuro de la inteligencia artificial (IA) no está escrito.  Esa es la idea central de mi agenda de investigación, que desarrollé en el  capítulo  que escribí con Carles Boix, Michael Becher y Daniel Stegmueller, como integrante de la Task Force sobre Inteligencia Artificial y Ciencia Política de la American Political Science Association (APSA).  El trabajo de la Task Force forma parte de un libro que se publicará por Cambridge University Press . [1] En esta nota quiero traer esa discusión a Uruguay. Voy a recorrer qué sabemos —y qué todavía no— sobre las tareas expuestas; cóm...

LOS FUTUROS DE LA DEMOCRACIA

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Por Gabriela González Vaillant y Andrea Carriquiry Dice el relato que cuando en 1897 corrió el rumor de la muerte de Mark Twain él respondió con una nota en el New York Journal: “Las noticias de mi muerte son exageradas”.  Algo así podría decirse sobre las democracias en momentos en que predominan visiones agónicas sobre la salud de las democracias occidentales contemporáneas (Levitsky y Ziblatt 2018, 2023; Luna, 2024; Lesgart, 2023). La noción de erosión o crisis democrática ha sido objeto de debate no solo académico, sino que también da cuenta de un sentir de la que periodistas se hicieron eco con conceptos como “fatiga de las democracias” (Alcántara) o  “democracias deprimidas” (Oppenheimer). Su correlato social tuvo expresión en 2019 con una oleada de protestas de alcance global, que se vio profundizada por el golpe de la pandemia por COVD-19 en 2020, y con procesos de autocratización y reversibilidad democrática posteriores, entendida como la erosión, retroceso ( backsl...

Abolir la herencia (o mejor, socializarla)

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En 2018, el entonces Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y hoy director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, Rodrigo Arim, publicó una “ defensa del impuesto a las herencias ”. En ella, además de discutir aspectos técnicos del diseño de un impuesto de esa naturaleza, ensayaba un argumento conceptual en el que ubicaba a la herencia como un problema social. Es una discusión importante, que complementa a la de estos días sobre la mal llamada pobreza infantil, poniendo el foco en su contracara, que podríamos también mal llamar la riqueza infantil [i] o, al menos, el problema de la “demasiada desigualdad en el punto de partida” de la que nos advertía hace poco más de 100 años Carlos Vaz Ferreira (Carriquiry, 2018).  Poco menos de una década después de la columna de Arim, hoy tal vez podamos intentar algo más que una defensa conceptual. Hemos aprendido mucho sobre la herencia en este tiempo.   Hay ciertamente muchos mecanismos que juegan en lo que a veces llamamos...