Uruguay en la hora mundial de la derecha
El otro día volvía a mi casa en el 175 y no pude resistir la tentación de chusmear, parado en mitad del ómnibus, lo que una señora sentada leía en una tablet del tamaño de una cuadernola. No fue difícil, dada la ostentosa posición con la que la señora sostenía su tablet. El libro en cuestión era “Las fuerzas armadas al pueblo oriental”, un texto de 1976; el capítulo: “propaganda comunista”. Hace diez años no hubiera dudado que se trataba de una historiadora, que repasaba aquel texto con curiosidad académica. El otro día tuve una sensación diferente: sentí que la señora estaba leyendo el texto de la dictadura como una fuente razonable de ideas. Para distraerme me puse a ver el celular. El algoritmo, que todo lo escucha y todo lo percibe, me puso en pantalla tres videos al hilo: uno de Trump, otro de Milei, otro de Kast. Miré el celular, miré la tablet, miré el celular. Sentí que una revelación se presentaba frente a mí, similar a la que tuvo Newton cuando, al pegarle la manzana en ...