Gobernar el trabajo. Capacidades, exigencias y futuro en el trabajo con inteligencia artificial
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
Uno de los resultados de la Encuesta Nacional sobre Sistemas Digitales Avanzados y Trabajo (Acosta, 2026), realizada en Uruguay en el marco del proyecto de investigación La configuración del trabajo inteligente en Uruguay (Udelar-ANII), generó cierta repercusión en los medios de comunicación y en el debate público: entre quienes utilizan inteligencia artificial generativa en su trabajo, dos de cada tres comenzaron a hacerlo por iniciativa propia. Ese resultado coloca a las personas trabajadoras en el centro de la expansión inicial de estas tecnologías y también llama la atención sobre un aspecto menos visible: el trabajo mediante el cual convierten una tecnología de propósito general en un recurso útil para su actividad.
Ese trabajo suele ser
omitido o invisibilizado en el debate público. La IA tiende a presentarse como una tecnología
capaz de automatizar tareas o producir resultados de manera casi inmediata. Sin
embargo, cada utilización de la IA exige comprender una situación, formular
instrucciones, proporcionar contexto, evaluar respuestas, detectar errores,
volver a intentar y decidir cuándo un resultado puede incorporarse
efectivamente a la actividad. Las personas trabajadoras entrevistadas en el
marco de nuestra investigación describen este proceso con mucha consistencia.
Una secretaria lo resumía con una expresión gráfica y precisa: "armar
el Frankenstein". Otra hablaba del loop. Ambas expresiones refieren
a una misma práctica, a la de probar, revisar, corregir y volver a empezar
hasta construir una solución útil para el trabajo.
Ese loop es
trabajo. También lo es la formulación del problema, el juicio necesario para
evaluar cada respuesta y la responsabilidad de decidir qué puede utilizarse y
qué debe descartarse. Floridi (2023) sintetiza esta condición con una imagen asociada
a la exigencia de "ensuciarse las manos". Lo que nos debe quedar
claro es que los resultados dependen de una intervención continua de quien
trabaja. Como señalaba Dewey (1916), resolver un problema supone reconstruir
una situación mediante un proceso de investigación práctica, y las entrevistas
nos muestran que esa lógica de experimentación ocupa actualmente un lugar
central en muchas y diversas actividades laborales.
Las personas aprenden
voluntariamente a utilizar estas herramientas y sostienen el esfuerzo que ese
aprendizaje exige. Pero ¿por qué tantas personas deciden asumir ese trabajo de
transformación?
Las entrevistas permiten
reconstruir una misma experiencia. La IA amplía las posibilidades de actuar
sobre una actividad cuya complejidad y demandas cognitivas habían aumentado mucho
antes de la aparición masiva de estos sistemas. Organizar información dispersa,
superar bloqueos en la escritura, explorar soluciones alternativas, abordar
problemas especialmente complejos o desarrollar tareas para las cuales antes no
existía tiempo suficiente son experiencias que aparecen una y otra vez en los
relatos. Diferentes personas entrevistadas describen esa experiencia con
expresiones similares: "subir un nivel", "destrabar
problemas" o "animarme a hacer cosas que antes no hacía".
El aumento de la
complejidad y demandas cognitivas que ya había sido identificado por diferentes
investigadores en la “era pre IA” sucedía en un marco de intensificación del
trabajo (Rosa, 2016; Linhart, 2017) donde los trabajadores debían resolver
problemas inéditos, coordinar demandas simultáneas, responder con mayor rapidez
y asumir responsabilidades cada vez mas amplias, y esto sigue siendo parte de
la experiencia diaria de quienes trabajan.
Una de las transformaciones más claras que trae el trabajo con IA para
las personas trabajadoras refiere a la reorganización temporal de la actividad.
Los tiempos de procesamiento de los sistemas generativos y agenticos dejan de
ser tiempos de espera para convertirse en tiempos de coordinación. Mientras una
tarea avanza, otras comienzan. Las personas preparan nuevas instrucciones,
revisan documentos, responden consultas, contrastan información o desarrollan
proyectos diferentes. La productividad se sostiene en la capacidad para
administrar múltiples procesos abiertos simultáneamente.
Un entrevistado describía
esta situación comentando que la IA le permite sostener cuatro o cinco proyectos
al mismo tiempo, algo que pocos años atrás habría resultado prácticamente
imposible. Esa ampliación de capacidades modifica también la relación con sus
clientes. Ellos conocen las posibilidades que ofrecen estas herramientas y modifican
sus expectativas respecto de los plazos, los tiempos de respuesta y el volumen
de trabajo que consideran razonable demandar. La innovación transforma el
trabajo y también las expectativas que lo organizan.
La expansión de la IA
convierte la producción y la institucionalización de esas capacidades en un
problema central para la organización social del trabajo. Gobernar el trabajo
implica decidir cómo se crean las condiciones para aprender, experimentar y
desarrollar nuevas capacidades, cómo se reconocen esos aportes y cómo se
distribuyen los beneficios que producen. La gobernanza del trabajo comienza
precisamente allí, porque esas capacidades no permanecen estables. Los
procedimientos desarrollados por quienes trabajan se convierten rápidamente en
expectativas compartidas. Las organizaciones los incorporan a sus formas de
evaluación. Los mercados modifican los tiempos considerados razonables. Los
clientes reorganizan sus demandas. Las capacidades producidas durante la
experimentación cotidiana dejan de ser una ventaja excepcional para convertirse
en el nuevo punto de partida desde el cual se organiza el trabajo (Karunakaran,
Kellogg y Wiesenfeld, 2026). Cuando ese
proceso no encuentra formas de reconocimiento, protección o regulación
colectiva, las capacidades que amplían las posibilidades de actuar pueden
convertirse también en una fuente de intensificación del trabajo y de presión
permanente sobre quienes las desarrollaron, actualizando bajo nuevas formas
problemas clásicos de control y subordinación del trabajo (Braverman, 1974). La
regulación de la inteligencia artificial resulta insuficiente si no incorpora
también las nuevas exigencias que ese proceso genera.
Ese corrimiento constante
del umbral de lo esperable adquiere una importancia particular para las nuevas
generaciones. Quienes hoy ingresan al mundo del trabajo aprenden a trabajar con
inteligencia artificial porque saben que esas capacidades forman parte de las
competencias crecientemente esperadas. Al mismo tiempo, comienzan sus
trayectorias en un contexto donde las exigencias del trabajo se redefinen continuamente.
Las capacidades que hoy representan una ventaja competitiva pueden convertirse
rápidamente en requisitos mínimos. Para quienes comienzan su trayectoria
laboral, esto significa construir un proyecto profesional en un contexto donde
el valor futuro de los conocimientos y las profesiones aparece cada vez más
incierto. Esa incertidumbre no surge únicamente de la experiencia cotidiana del
trabajo. También se alimenta de discursos que anuncian la desaparición de
profesiones, cuestionan el valor futuro de los conocimientos adquiridos y
presentan la incertidumbre como una condición persistente.
Las entrevistas
realizadas con personas jóvenes muestran esa tensión. La
apropiación de estas herramientas convive con una creciente dificultad para
imaginar un futuro profesional. Sabemos que esa incertidumbre no comienza con
la aparición masiva de la inteligencia artificial. Se inscribe en trayectorias
de inserción laboral que desde hace tiempo presentan mayores niveles de
precariedad, dificultades para acceder al primer empleo y transiciones
prolongadas hacia la autonomía, especialmente entre las mujeres jóvenes (Acosta
et al., 2022; Filardo, 2010, 2017). Sin embargo, la inteligencia artificial
reconfigura esa experiencia al introducir nuevas dudas sobre el valor futuro de
los conocimientos, las capacidades y las profesiones que las nuevas generaciones
están construyendo. Desarrollar competencias para trabajar con estas
herramientas deja de ser únicamente una oportunidad de aprendizaje. También
constituye una forma de buscar una respuesta a la pregunta por el propio lugar
en el mundo del trabajo.
Por eso, la gobernanza
del trabajo comprende también las condiciones sociales bajo las cuales las
personas consideran que vale la pena aprender, desarrollar capacidades y
construir una trayectoria profesional. La distribución de las capacidades, la
distribución de las exigencias y la distribución de la esperanza forman parte
de un mismo problema. La posibilidad de imaginar un futuro depende también de
condiciones sociales e institucionales que permiten construir horizontes de
expectativa y proyectar una vida (Appadurai, 2004).
La posibilidad de
imaginar un futuro en el trabajo constituye una condición para el propio
trabajo. Aprender un oficio, desarrollar una profesión, sostener el esfuerzo
que exige adquirir nuevas capacidades o comprometerse con un proyecto laboral
supone confiar en que ese esfuerzo conservará valor en el tiempo. Cuando esa
expectativa se debilita, también se debilitan los procesos mediante los cuales
una sociedad forma profesionales, transmite saberes entre generaciones y
construye capacidades colectivas.
Toda transformación
tecnológica moviliza un trabajo de transformación realizado por las personas.
Reconocer y acompañar ese trabajo es hoy uno de los principales desafíos de la
gobernanza del trabajo. Esa es una responsabilidad compartida entre el Estado,
las empresas, los sindicatos, el sistema educativo y quienes diseñan las
políticas de ciencia, tecnología e innovación.
Este problema debería
ocupar un lugar central en las discusiones sobre la inteligencia artificial y
el trabajo en Uruguay. Las personas trabajadoras están aprendiendo,
experimentando y desarrollando las capacidades que harán posible la
transformación del trabajo en los próximos años. Tenemos que decidir qué
haremos colectivamente con ese trabajo, con las capacidades que produce y con
las condiciones bajo las cuales esas capacidades serán incorporadas al trabajo.
Si esas nuevas capacidades se convierten automáticamente en mayores ritmos de
trabajo, expectativas cada vez más altas y nuevas formas de intensificación,
serán precisamente quienes hicieron posible esa transformación quienes terminen
soportando sus mayores exigencias. Si, además, las nuevas generaciones dejan de
encontrar en el trabajo un espacio desde el cual imaginar un futuro, el costo
trascenderá el mundo laboral. La posibilidad de construir un futuro mediante el
trabajo constituye todavía uno de los principales fundamentos de la integración
social y de la vida democrática.
Referencias
Acosta, M. J. (2026). Incorporación
de sistemas digitales avanzados en el trabajo en Uruguay. Resultados de la
Encuesta Nacional sobre Sistemas Digitales Avanzados y Trabajo [Informe de
investigación]. Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de la República. https://www.colibri.udelar.edu.uy/jspui/handle/20.500.12008/55579
Acosta, M. J., Díaz, G., Gazzano, C., & Rivas, J. (2022). Uruguay: Dificultades de acceso y sostenimiento de las mujeres jóvenes en el trabajo en el contexto pandémico. Organización Internacional del Trabajo, Oficina de la OIT para el Cono Sur.
Appadurai, A. (2004). The
capacity to aspire: Culture and the terms of recognition. En V. Rao &
M. Walton (Eds.), Culture and Public Action (pp. 59-84). Stanford
University Press.
Braverman,
H. (1974, 1980) Trabajo y capital monopolista. México: Editorial Nuestro
Tiempo.
Dewey, J. (1916).
Democracy and education. The Pennsylvania State University.
Filardo, V. (2010). Transiciones
a la adultez y educación. UNFPA Uruguay: Trilce.
Filardo, V. (2017).
Desigualdad en jóvenes de Uruguay (2008-2013): Análisis de intensidad,
calendario y secuencia de eventos de transición. Revista Latinoamericana de
Estudios del Trabajo, 22(36), 197-224.
Floridi, L. (2023). AI as
Agency Without Intelligence: on ChatGPT, Large Language Models, and Other
Generative Models. Philosophy & Technology, 36(15).
Karunakaran, A., Kellogg, K. C., & Wiesenfeld, B. M. (2026). Experimentalist Intensification Governance: Managing Worker Negative Consequences Associated with Generative AI Innovation Work. MIT Sloan Working Paper 7382-26. Cambridge, MA: MIT Sloan School of Management
Kellogg C. (2021). Local Adaptation Without Work Intensification: Experimentalist Governance of Digital Technology for Mutually Beneficial Role Reconfiguration in Organizations. Organization Science 33(2):571-599.
Linhart, D. (2017). Rupturas y continuidades entre gestión
moderna y lógica tayloriana. Revista
Vientos del Sur. https://vientosur.info/rupturas-y-continuidades-entre-gestion-moderna-y-logica-tayloriana/.
Rosa, H. (2016). Alineación y Aceleración: Hacia una Teoría
Crítica de la Temporalidad en la Modernidad Tardía. Buenos Aires: Katz
Editores.

Tomado de Razones y Personas. Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución 3.0 No portada.
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones