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Matrimonio igualitario en Uruguay: logro para algunos, para muchos, para todos



“Un momento histórico para los homosexuales uruguayos” titulaba “Espectador.com” el pasado martes  a propósito de la aprobación en Diputados del proyecto de Ley de Matrimonio Igualitario.[1] Y aunque todavía falta la aprobación en el Senado, todo indica que la nueva norma verá la luz sin inconvenientes.
El título me dejó pensando. Las declaraciones de varios activistas pro-derechos de los homosexuales coincidían con el titular. Sin embargo, la aprobación de esta ley satisface a muchos más que a aquellos que se beneficiarán directamente con ella o a quienes estaban férreamente comprometidos con la causa.  Al menos así lo sugieren los datos de opinión pública.

Uruguay es el segundo país en todo el hemisferio con el mayor apoyo al matrimonio homosexual, apenas una décima por debajo de Canadá (67,1 y 67,2, respectivamente).
Argentina, el tercer país con mayor nivel de apoyo al matrimonio entre personas del mismo sexo, está más de 10 puntos abajo (55,4).  Así  lo indican los datos del Barómetro de las Américas 2012, que consultó a ciudadanos de todas las Américas ¿Con qué firmeza aprueba o desaprueba que las parejas del mismo sexo puedan tener el derecho a casarse?”  El Gráfico 1 muestra los promedios para cada país, expresados en una escala de 0 a 100, en la que 0 indica “desaprueba firmemente”  y 100 “aprueba firmemente”.[2]

 En Uruguay, quienes más favorablemente ven el matrimonio entre los homosexuales son los más jóvenes, los más educados, las mujeres, y los que se ubican algo más a la izquierda en el espectro ideológico.[3] 

A pesar de estos matices, el apoyo está muy extendido: el 48,1% de los consultados en Uruguay indicó que “aprobaba firmemente” el matrimonio homosexual, mientras que menos de la mitad, 20,4%, se ubicó en las antípodas, desaprobando firmemente (el Gráfico 2 muestra la distribución de preferencias en torno a la aprobación del derecho de los homosexuales a contraer matrimonio, expresadas ahora en la escala original de 1 a 10 que se utilizó para consultar a los encuestados.  Este gráfico muestra el porcentaje de respuestas correspondiente a cada una de las categorías[4]). 
Según estos datos, entonces, y a diferencia de lo que sucede con otros temas controversiales –como la despenalización del aborto, por ejemplo-  no se encuentra una opinión pública dividida o polarizada, sino una claramente inclinada por la legislación que todo indica pronto entrará en vigencia. En mi opinión, esto sugiere que el titular antes mencionado se queda corto. De concretarse la aprobación de la Ley de Matrimonio Igualitario, se tratará de un logro histórico para los homosexuales y activistas pro-derechos de las minorías sexuales, pero también será un logro para la mayoría de los uruguayos, que consideran que se debe conceder tal derecho. Y, en la medida en que la aprobación de esta ley alinea el accionar de los representantes con las preferencias de sus representados, contribuye a mejorar al menos una de las dimensiones de la calidad de la representación política, lo que constituye un activo para el sistema político en su conjunto. Y eso puede ser visto como un logro para todos (incluso para aquellos que se oponen a la medida).  
En otro plano (moral y/o jurídico, según se lo mire) también hay otro logro que puede considerarse que es para todos los uruguayos: con la aprobación de la Ley de Matrimonio Igualitario se estará dando cumplimiento al mandato constitucional de igualdad ante la ley sin otra distinción que la de los talentos o las virtudes.


[2] Estos y otros datos del Barómetro de las Américas 2012 pueden consultarse en el sitio web de LAPOP (http://www.vanderbilt.edu/lapop/)
[3] Según resultados de análisis multivariados no mostrados aquí, disponibles a los interesados contactando a la autora.
[4] Cuando estas categorías se recodifican en la escala de 0 a 100,  y se calcula el promedio para Uruguay, se obtiene el promedio de 67,1 mostrado en el  Gráfico 1.  Se trata, entonces, de la misma información analizada de dos modos diferentes. El Gráfico 1 permite la comparación regional, mientras que el Gráfico 2 ayuda a visualizar la distribución de preferencias en Uruguay.

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