jueves, 15 de septiembre de 2016

El paradigma de la lavandería

Sobre el camino que nos lleva a las PPP

Por Fernando Esponda

El problema

“¡Marta, se rompió el lavarropa, tenemos que comprar uno nuevo!”, plantea Jorge al descubrir que, luego de muchos años, el viejo electrodoméstico se ha roto. Marta, su señora, ama de casa y administradora por excelencia de los gastos del hogar, lo mira con desdén. “Jorge, ya sabés: no-hay-pla-ta”, responde secamente. “Ya sé Marta, obvio que no tenemos plata ahora, pero podemos usar la tarjeta de crédito”, propone Jorge. Marta niega con la cabeza y, levantando el dedo índice, comunica: “No señor, la cuota mensual de la tarjeta ya está muy alta, no podemos endeudarnos más”.

Desaceleración económica, déficit fiscal, restricciones. Necesidades de inversión, necesidad de no aumentar la deuda. Esta compleja coyuntura resulta el caldo ideal para el surgimiento de un conjunto amplio de opciones alternativas a la inversión pública tradicional: fideicomiso, leasing operativo, sociedad anónima, entre otros. Una de las modalidades estrella en este menú de opciones es la participación público-privada (PPP).

La solución

Jorge hace los cálculos y comprueba que comprar el nuevo lavarropa le implicaría un aumento de 500 pesos por mes en la tarjeta de crédito. Acongojado, acude al auxilio de su vecino, que le propone una opción alternativa: a dos cuadras de su casa hay una lavandería. Por un módico precio puede tener la ropa impecable, limpita y con un olor riquísimo. Su vecino se lo recomienda: “¡No sabés qué bueno el suavizante que usan! Además, ellos son expertos en lavado de ropa, se dedican a eso, no como vos que además tenés que hacer un montón de cosas…”.

A partir del año 2011 una nueva herramienta se consolida en Uruguay: la ley 18.786 establece el marco regulatorio para los Contratos de Participación Público-Privada. Sus partidarios destacan que esta modalidad cuenta con un conjunto importante de beneficios: la posibilidad de conseguir financiación, las bondades de la distribución de riesgos, el aseguramiento de calidad mediante el control de indicadores, la virtud de que el Estado se desentienda de actividades secundarias (como el cuidado de la infraestructura) y se encargue de sus cometidos principales (servicios de salud, servicios de educación, seguridad y rehabilitación de personas). Sus detractores plantean que, en el fondo, las PPP son una forma de privatización encubierta, en tanto la propiedad y/o gestión de los activos pasa a la órbita privada.

Jorge no sabe qué hacer, e intenta buscar una solución; el sólo hecho de tener que volver a lavarse los calzoncillos a mano lo incomoda profundamente. Unos rápidos cálculos mentales lo llevan a concluir que mandar la ropa a la lavandería le costaría unos 800 pesos por mes, más caro que la cuota de la tarjeta si compra un lavarropa, y la verdad que eso es difícil de justificar. A esto se le suma la opinión de Marta, que si bien le encanta lograr no sumar un gasto en el recibo de la tarjeta, todavía no está satisfecha con la propuesta de la lavandería.

Realizar una inversión por PPP tiene, desde el punto de vista contable, dos virtudes. En primer lugar, la inversión no impacta en el déficit fiscal el año que se realiza, sino que se registra a través de pagos a lo largo de todo el contrato. En segundo lugar, la deuda generada con la empresa privada no aparece como deuda pública. Estos criterios contables, más que ser elementos secundarios de la modalidad, son una de las claves –sino el motivo principal– de la creciente apuesta por las PPP en contraposición con la inversión pública tradicional.

En el boliche se encuentra con el dueño de la lavandería, quien luego de unas copas lo asesora. “Jorgito, Jorgito, es verdad que está bueno tener un lavarropa en tu casa, no hay duda, pero… ¡ojo que eso implica un montón de riesgos también! Por ejemplo, los que te lo traen pueden golpearlo al bajarlo del camión, y eso le reduce la vida útil. Además tenés que revisarlo cada tanto, y si llegás a tener algún problema tenés que llamar al sanitario. Y si llega a haber un terremoto, o un ciclón extratropical, fenómenos que están cada vez más presentes con esto del cambio climático, se te rompe el lavarropa y marchaste... Sin embargo, si yo te lavo la ropa, estás mucho más tranquilo. ¿Tenés idea de todos los riesgos que te puede dar tener un lavarropa propio? ¡Es un dolor de cabeza!”.

Desde el punto de vista teórico, el pilar conceptual que justifica el uso de la herramienta PPP es la distribución de riesgos. Mediante una adecuada distribución de los riesgos entre el sector público y el privado se podría lograr mayor “Valor por Dinero”. De esta forma, un informe clave para justificar la realización de un proyecto mediante PPP es el estudio de este valor, que demuestre que es más eficiente hacer una obra por PPP en lugar de hacerlo como obra pública tradicional. La ley 18.786 lo plantea explícitamente: “se deberá mostrar que el modelo de contratación propuesto es el que permite al Estado obtener el mayor ‘Valor por Dinero´”.

Jorge hace un listado de los riesgos, estima su probabilidad, los cuantifica. Revisa, corrige, agrega riesgos, tacha, borra, recalcula, hasta que finalmente llega a un resultado satisfactorio, y corre a anunciárselo a su mujer. “Mirá Marta, mirá, si nos compramos un lavarropa nos gastamos 10.000 pesos, ¡pero además un montón de riesgos, de que se rompa, de que se caiga, de tener que llamar un sanitario, que valen como 10.000 pesos más! Por suerte hice estos cálculos, ahora me da que es mejor mandar la ropa a la lavandería.” Marta mira los cálculos y sonríe satisfecha, pensando en que logró no mover el saldo de la tarjeta de crédito. “Muy bien Jorge, muy bien. Llevaremos la ropa a la lavandería”.

Veamos un ejemplo concreto del informe de Valor por Dinero: el informe de la línea ferroviaria Algorta-Fray Bentos. La línea argumental, en resumidas cuentas, es la siguiente. Si se realiza una comparación simple entre el PPR (el Proyecto Público de Referencia, que sería el proyecto realizado por el Estado de la manera tradicional) y la PPP, los montos son bien diferentes: 179 millones de dólares contra 267 millones. O sea, 88 millones más cara la modalidad PPP, un 50% más de costo. Sin embargo, cuando el informe agrega el análisis de los riesgos –esto es, se supone una lista de riesgos, se estima su costo, se supone determinada probabilidad a cada uno, se los distribuye– se llega a la conclusión que realizar la inversión como obra pública tradicional cuesta 269 millones de dólares, y hacerla por PPP 258 millones (ahora sí, 11 millones más barata la PPP, un 4% del total). A partir de estos cálculos en el informe se “concluye contundentemente que la modalidad de ejecución PPP genera Valor por Dinero”, y se decide continuar por el camino de la PPP.

El problema

Jorge vuelve de la lavandería con la ropa limpia en la bolsa, pensando que tener el servicio de lavado no está nada mal. Es verdad que presenta algunas limitaciones: el suavizante no es exactamente el que a él le gusta, y además sólo puede ir a lavar ropa de lunes a viernes. Además, el aumento de precio que tuvo la lavandería la semana pasada, algo excesivo, lo agarró por sorpresa. Pero bueno, siempre se tienen que hacer algunos ajustes cuando se cambia. Sin embargo, está contento: no tendrá que lavar los calzoncillos a mano. Además, ver a Marta radiante, mirando cómo el saldo de la tarjeta de crédito no ha aumentado, también lo llena de satisfacción.

Más allá de las discusiones metodológicas asociadas a los estudios de Valor por Dinero (que, debe decirse, son documentos extensos, complejos y bien documentados), hay dos problemas conceptuales que los preceden y condicionan. En primer lugar, en teoría el informe de Valor por Dinero es un estudio previo que se realiza para luego determinar si es mejor realizar una obra de forma tradicional o mediante PPP. Sin embargo, en la práctica lo que sucede es que de forma previa se define que una obra se ejecutará mediante PPP, y luego se realiza el informe de Valor por Dinero. Esto no es ninguna novedad: ya en 2002 el periodista George Monbiot planteaba en Inglaterra, cuna de la modalidad PPP, lo siguiente: “Las autoridades nos han prometido que los servicios públicos serán financiados mediante PPP sólo si esta modalidad ofrece una mejor relación calidad-precio que la obra pública tradicional. Sin embargo, las mismas autoridades plantean que no hay recursos para realizar inversiones mediante obra pública tradicional. En palabras del secretario de estado de Salud, Alan Milburn, “es PPP o nada”. De esta forma, los organismos públicos que deseen construir nuevos hospitales, escuelas, cárceles y caminos tenderán deliberadamente a ubicar el costo del Proyecto Público de Referencia más alto que la PPP.”. El segundo problema es referido a la relación entre el manejo contable y la distribución de riesgos. En teoría, la metodología plantea como objetivo que la parte en mejores condiciones de administrar un determinado riesgo sea quien lo asuma. En la práctica, la distribución de riesgos está fuertemente determinada por el registro contable que se derivará de los mismos: si no se desplazan suficientes riesgos al privado, el proyecto se registrará totalmente como inversión en el año que se ejecute –como una obra pública tradicional– anulando el “beneficio” contable de que no aparezca en las cuentas fiscales. Estos elementos no son exclusivos de Uruguay, y pueden encontrarse en estudios para diversas partes del mundo, como el Reino Unido, Portugal, Australia, Canadá, Europa del Este, África, entre otros.

A la noche, al calentar el agua para la bolsa de agua caliente Jorge detecta una falla en la cocina. La hornalla no funciona bien. “Está andando mal otra vez, la tercera hornalla que se rompe… le queda poco tiempo a esta cocina…”, piensa.

Las PPP pueden ser instrumentos válidos y útiles para el desarrollo del país, pero el procedimiento por el cual decidimos optar este camino –que parece descansar en un problema más contable que económico o político– dista de mostrarnos un escenario auspicioso. Además de las discusiones relacionadas con el informe clave que justifica las PPP (el Valor por Dinero), vale la pena destacar tres elementos adicionales. En primer lugar, en relación con las PPP como solución a un problema de financiamiento, debe recordarse lo que nos plantean los profesores Liebe y Pollock en un artículo sobre el sistema de salud británico: “la PPP es deuda pública incluso si no es contabilizada de esa manera. El sector público se compromete a repagar la deuda a un consorcio privado de la misma forma que sucede en cualquier otra deuda”. En segundo lugar, un elemento que surge de la propia sinceridad de las PPP: ellas nos dicen, claro y en voz alta, que son alternativas más caras que la obra pública tradicional. En tercer lugar, algo que nunca debe obviarse: las PPP en general implican algún grado de resignación del control estatal de los activos, que pasa a manos privadas, con quienes el Estado hace un contrato. De esta forma, las PPP le ofrecen al Estado que no se preocupe por la realización de una inversión y sus riesgos, pero a cambio de una triple contrapartida: aumento de deuda, mayores costos del proyecto y pérdida de la propiedad y/o control del Estado.

Cuando se acuesta en la cama Jorge dice, como distraído, en voz alta y mirando al techo, “la cocina está andando mal…”. Marta, sin sacar la vista de su libro de sudokus, espeta su muletilla: “no-hay-pla-ta”. Jorge, sereno, sonríe: “tranquila Marta, no estoy pensando en comprar una nueva. Lo que se me ocurrió, que es mucho mejor, es que cuando se rompa del todo… ¡podemos hacer un convenio con el bar de la esquina y empezar a comprar ahí la comida todos los días! Así nos aseguramos comida deliciosa y, además, no tenemos todos los riesgos de quemarnos con el aceite caliente o tener que andar comprando ollas cuando se rompen, así que al final de cuentas la comida nos va a salir más barata todavía.” Y luego de darle un beso a su mujer, apaga la luz, se da vuelta conforme y, casi saboreando las milanesas con papas fritas, se duerme tranquilo.






Referencias
Bankwatch (2008), Never mind the balance sheet, http://bankwatch.org/documents/never_mind_the_balance_sheet.pdf. “Los gobiernos en Europa Central y Oriental han sido atraídos por las PPP, consistentes en un arreglo “Construir ahora, pagar después” que aparenta (falsamente) acceder a inversiones que de otra forma serían inaccesibles”
CND (2014), Estudio valor por dinero “Rehabilitación tramo ferroviario Algorta – Fray Bentos”, (http://ppp.mef.gub.uy/innovaportal/file/671/25/informe-valor-por-dinero-algorta-fb.pdf) En el caso del estudio de Valor por Dinero de la línea Algorta Fray Bentos, además de la distribución de riesgos se considera el IRAE que generaría el proyecto PPP, restando este valor (USD 34 millones) al costo total del proyecto.La misma lógica tienen los informes realizados para justificar las PPP en la cárcel de Punta de Rieles y las rutas que se realizaran por este mecanismo.
Cruz y Marques (2013), Theoretical Considerations on Quantitative PPP Viability Analysis, http://eds.a.ebscohost.com/eds/pdfviewer/pdfviewer?sid=20375957-61c4-45fb-8279-ffeb934a8075%40sessionmgr4006&vid=2&hid=4105. “Uno de los problemas principales con el informe de Valor por Dinero es que, en muchos casos, hay presión política para desarrollar proyectos PPP. Esta presión surge fundamentalmente por la dificultad de los presupuestos públicos para afrontar la presión financiera de los proyectos, sobre todo en los primeros años (la fase de construcción). En este caso, la alternativa de no desarrollar la PPP es no realizar el proyecto. De esta forma, en cierta medida, la alternativa no es realmente una alternativa”.
Engel, Fischer y Galetovi (2014), Finance and Public-Private Partnerships, http://www.rba.gov.au/publications/confs/2014/pdf/engel-fischer-galetovic.pdf
Heald (2002), Value for money test and accounting trreatment in PFI, (http://citeseerx.ist.psu.edu/viewdoc/download?rep=rep1&type=pdf&doi=10.1.1.201.680).
Jimena Castillo (2016), ¿Recursos frescos o privatización encubierta?,http://brecha.com.uy/recursos-frescos-privatizacion-encubierta/
Leighland (2006), Is the public sector comparator right for developing countries?”, http://info.worldbank.org/etools/docs/library/240066/ISTHEP~1.PDF
Ley 18.786 (2011), Contratos de participación público-privada para la realización de obras de infraestructura y prestación de servicios conexos, https://legislativo.parlamento.gub.uy/temporales/leytemp7650207.htm
Liebe y Pollock (2009), “The experience of the private finance initiative in the UK’s National Health Service”, http://www.allysonpollock.com/wp-content/uploads/2013/04/CIPHP_2009_Liebe_NHSPFI.pdf.”A pesar de la irracionalidad y el elevado precio de la política, el gobierno sigue comprometido con el modelo PPP. En un contexto de menores recursos para la inversión pública, la política puede encontrar un nuevo ímpetu gracias a su habilidad por mantener a los proyectos fuera de las cuentas públicas. Los tomadores de decisión, sin embargo, no deberían olvidar la dura lección que hemos aprendido: las PPP no liberan recursos. Por el contrario, el costo de las PPP excede el costo del financiamiento público, e incluyen retornos a los inversionistas que son más altos que un razonable pago por el riesgo”.
Martner y Tromben (2005), Opciones para enfrentar el sesgo anti-inversión pública, http://www.cepal.org/es/publicaciones/7304-opciones-para-enfrentar-el-sesgo-anti-inversion-publica
MEF (2012), Determinación del Valor por Dinero, (http://ppp.mef.gub.uy/innovaportal/file/17734/3/guia_valor_dinero.pdf)
MEF, Proyecto ferroviario Algorta – Fray Bentos, http://ppp.mef.gub.uy/671/2/areas/proyecto-ferroviario-algorta---fray-bentos.html.
Monbiot (2002), Very British Corruption, http://www.monbiot.com/2002/01/22/very-british-corruption/. (Las citas de textos en inglés son traducciones propias).
Morallos y Amekudzi (2008), The State of the Practice of Value for Money Analysis in Comparing Public Private Partnerships to Traditional Procurements, http://pwm.sagepub.com/content/13/2/114.abstract. “Dado que el resultado de que el PPR dé más barato que la PPP conducirá técnicamente a la cancelación del proyecto, las agencias pueden hacer pequeños ajustes en los cálculos del Valor por Dinero de forma que la PPP parezca más barata.”
Siemiatycki y Farooqi (2012), Value form Money and Risk in Public-Private Partnerships, Journal of the American Planning Association, Summer 2012, Vol. 78, No. 3, pág 296 (http://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/01944363.2012.715525). “En la práctica, sin embargo, el desarrollo el informe de Valor por Dineroes sólo un paso hacia el final del proceso de proceder con una PPP” “Teniendo en cuenta el proceso de planificación de PPP en Ontario, el informe de Valor por Dinero se utiliza para confirmar la PPP" 

11 comentarios:

  1. Fernando, otra ventaja de las PPP es la contribución al desarrollo del mercado de capitales. Esto es algo muy importante para Uruguay, especialmente para el financiamiento a largo plazo.
    Otra cosa, medidas de Déficit Fiscal hay varias y “ese DF” del cual habla el artículo no siempre es la que hay que mirar.
    Por último, no se puede comparar directamente el costo de la obra pública tradicional con el costo de la PPP (en el propio artículo se mencionan algunos motivos) por lo que no sé por qué este aspecto vuelve a aparecer como un problema al final del artículo.
    Al fin de cuentas es un balance entre la ganancia de eficiencia versus la pérdida de algún tipo de propiedad y el “éxito” de las PPP dependerá de la astucia de nuestros servidores públicos a la hora de estructurar los contratos y pliegos de condiciones.

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    1. Gracias por los comentarios! De acuerdo que una virtud de las PPP es la contribución al desarrollo del mercado de capitales, y que es importante para Uruguay. Pero también agrego que esta virtud no es exclusiva de la modalidad PPP.

      Con relación al déficit fiscal, podrá haber medidas alternativas, pero el DF que se mira, el que importa e incide en la toma de decisiones, es el que registra a la inversión pública tradicional totalmente en el momento que se ejecuta, cosa que no pasa con las PPP, sesgando las decisiones hacia las modalidades alternativas. Y que además no debería seguir pasando si seguimos las recomendaciones del manual de estadísticas públicas del FMI del 2001.

      Con respecto a la comparación con la PPP, entiendo claramente que dado que hay una distribución de riesgos es esperable que la PPP cueste más cara, pero me parecía igual necesario recordar que es más cara. Alguien puede decir, "es más cara pero porque transfiere riesgos...", y estoy de acuerdo (aunque también vale decir que en parte es por transferencias de riesgo, y en parte también es por otras cosas, como por ejemplo por las mayores tasas de interés de los préstamos que están detrás de la inversión cuando la modalidad es PPP, sobre lo que hay abundante literatura también).

      Finalmente, estoy de acuerdo que el centro de la cuestión debería ser la ganancia de eficiencia, y que gran parte del partido se juega en las capacidades gubernamentales que se tenga en la estructuración de contratos etc, etc (todo un tema). En ese sentido hago acuerdo. El problema es que la decisión de ir por las PPP no parece ir por consideraciones de ese tipo, que sería deseable, sino que se debe fundamentalmente a problemas de tipo contable.

      Saludos!

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  2. Fernando, ¡muy oportuno el artículo! Tanto la teoría como la práctica apoyan tu argumento. El "compra hoy que pagarás más caro mañana" es sumamente riesgoso. La evidencia a nivel internacional cuestiona también "la ganancia de eficiencia" de la PPP, por lo que no habría que dar por seguro que ésta suceda. Hoy hasta los economistas del FMI hablan públicamente de los riesgos fiscales de las PPP - lo que debería llamarnos a pensar dos veces en qué nos estamos metiendo cuando nos embarcamos en proyectos que involucran servicios tan importantes para el Uruguay como educación y salud. Según un trabajo en desarrollo del departamento de asuntos fiscales del FMI, que propone un modelo para evaluar los riesgos fiscales de las PPP, “en muchos países, los proyectos de inversiones son contratados como PPP no por razones de eficiencia, sino por para eludir las limitaciones presupuestales y posponer registrar el costo fiscal del servicio de infraestructura. Por tanto, algunos gobiernos contratan proyectos que no podrían ser financiados por el presupuesto público o que exponent a las finanzas públicas a riesgos fiscales excesivos". https://www.imf.org/external/np/fad/publicinvestment/pdf/PFRAM.pdf
    Por ultimo, quisiera destacar que, aunque no son nuevas, las PPPs se plantean como una "modalidad estrella" para financiar proyectos de infraestructura - como bien señalás en el artículo. Esto implica, entre otras cosas, que las PPPs son hoy fuertemente promovidas por la banca multilateral, con el Banco Mundial a la cabeza, el Grupo de los 20 (G20), la Comisión Europea y muchos de sus miembros (los que en muchos casos buscan abrir oportunidades de negocios para sus empresas en el exterior cuando su experiencia con PPPs en lo doméstico ha sido muy negativa). Es decir, Uruguay no escapa a lo que sucede y se discute en otros países y en foros internacionales, por lo que sería importante aprender de la experiencia. Soy uruguaya egresada de la facultad de ciencia sociales de la UdelaR y desde hace años trabajo en Bruselas en una ONG en temas de financiamiento para el desarrollo y el año pasado publiqué un informe sobre PPPs que aprovecho para compartir: http://www.eurodad.org/files/pdf/55cb59060d9d4.pdf
    Es uno de los temas que más me apasiona, así que ¡me alegro de poder participar a través de tu blog!

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    1. Muchas gracias María José por tu comentario! Sin dudas hay mucho que aprender de la experiencia internacional. El tema de eludir las restricciones contables aparece en todos lados. Incluso últimamente también hay un fuerte cuestionamiento a la eficiencia de las PPP. Los propios británicos, por ejemplo en informes del parlamento del Reino Unido, escriben cosas como:

      "The price of finance is significantly higher with a PFI. The financial cost of repaying the capital investment of PFI investors is therefore considerably greater than the equivalent repayment of direct government investment. We have not seen evidence to suggest that this inefficient method of financing has been offset by the perceived benefits of PFI from increased risk transfer. On the contrary there is evidence of the opposite."
      http://www.publications.parliament.uk/pa/cm201012/cmselect/cmtreasy/1146/1146.pdf

      Gracias también por el artículo tuyo que compartís, lo voy a vichar!

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  3. buenísimo nando como siempre. tengo algunas salvedades, como los roles de género que le asignás a esta familia uruguaya, pero los conversamos después ;) abrazo!

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    1. Jorge se lava los calzoncillos él mismo, todo un hombre del siglo XXI...

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  4. Reconozco que cuando recién me mudé hice la cuenta rápida de qué me convenía más. Comprar un lavarropas y lavar yo mismo o llevar la ropa a una lavandería y pagar por el servicio. Recuerdo que para evaluar las opciones calculé cuanto me costaba lavar la ropa con cada una de ellas y comparé.
    La opción de la lavandería parece bastante simple de calcular: X pesos el lavado. Sin embargo decidí agregar a este costo el tiempo que me implicaba llevar y traer la ropa de casa a la lavandería.
    Eso lo comparé con la inversión del lavarropas sumados todos los costos asociados al lavado: agua, energía, jabón, suavizante y sobre todo tiempo, bastante tiempo poniendo a lavar, colgando, descolgando y doblando.
    En su momento la cuenta me dio que era preferible comprar el lavarropas y así lo hice. Atribuyo este resultado principalmente a dos factores, primero a que el costo de la lavandería era bastante elevado y segundo a que el valor de mi tiempo era muy bajo.
    Algunos años después de tan importante compra descubrí al menos tres factores que me faltó incluir al comparar las opciones. El primero es que los días de lluvia y sobre todo en invierno, la ropa no se seca. El segundo lo descubrí hace poco cuando se me rompió el lavarropa por primera vez. Además de que me quedé sin lavar por varios días tuve que pagar una reparación que representaba un porcentaje bastante importante de la inversión inicial. El tercero, es que si sale del lavarropa una camisa rosada que originalmente era blanca, no tenés a quién quejarte.
    Todos estos factores no fueron incluidos en la evaluación inicial y aunque no se si hubieran torcido la balanza hacia la lavandería, sin duda que acercaban ambas opciones.
    Como la plata sale de mi bolsillo en ambas opciones no incluí aspectos contables en mi evaluación porque de hecho no llevo contabilidad.

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    1. Excelente Marrano, me alegro que la contabilidad no haya sesgado tu pensamiento para decidir entre el lavarropa y la lavandería, y hayas podido meditar consideraciones económicas, e incluso políticas (quienes intervienen, cómo se toman decisiones cuando la camisa sale rosada, de quien conviene que dependa cada actividad…).

      Lamentablemente, no fue lo que les pasó a Marta y a Jorge... Y entiendo que tampoco es lo que nos pasa como país, en donde la decisión de ir por PPP está fuertemente influenciada por un problema contable, ya sea en términos de deuda –como Marta y Jorge– o en términos de déficit fiscal –como le pasaba a mi amigo Juan cuando pensó en comprar su casa (http://www.razonesypersonas.com/2015/07/sobre-el-deficit-fiscal-y-la-inversion.html)–.

      Por poner un ejemplo, sobre la PPP del clínicas, y pensando en la contabilización del déficit fiscal, se ve la preocupación contable cuando el MEF planteaba disconformidad con el contraproyecto de la UdelaR porque la propuesta “sólo posterga el pago; desde el punto de vista de las reglas de registro del gasto, tiene un impacto inmediato”. (http://ladiaria.com.uy/articulo/2016/6/cruce-de-caminos/) o en la carta de Astori y Basso, planteando que “no es posible financiar la obra a través de recursos presupuestales y a través de otras alternativas que concentren el impacto fiscal del financiamiento en el corto plazo” y que con este mecanismo el impacto fiscal "se distribuye durante todo el período de vigencia del contrato". (http://www.elobservador.com.uy/medicina-rechazo-financiacion-reforma-del-clinicas-ppp-n941482)

      Pero más allá de todo eso, la diferencia fundamental es que en tu caso no es Marta quien comanda los gastos del hogar, sino Maira, que es bastante más displicente presupuestariamente hablando ;-)

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  5. Fernando, está muy bueno, aunque creo que el enfoque no es suficientemente complexivo.

    Sobre todo me gustó cómo evidencias la relevancia que se le da a los aspectos financiero-contables, siendo aveces el único argumento, dejando de lado todo un abanico de miradas desde el mundo "real".

    Por ejemplo, es sabido que el estado gestiona peor que privado a las personas (para ejemplo basta ver ASSE ), por eso cuando la inversión es intensiva en capital, el estado anda bien. P. ej. Represas Hidroléctricas (los marxistas dicen que la plusvalía es muy alta), pero cuando la relación entre el capital y el trabajo es más baja, el estado anda muy mal, p. ej. ...me lo reservo, para no ofender) o sea, para hacer un análisis de este tipo, creo que habría que ir más a fondo.

    Una mención particular, porque es de interés común, es el caso de los parques eólicos privados que contrata UTE

    Si bien no es PPP, es otro producto de leyes privatizadoras. Ahora, la pregunta que me hago es ¿UTE podría gestionar los parques al mismo costo que los privados?

    En el fondo queda una pregunta para contestar: Independientemente del dueño, ¿quién usa mas eficientemente los recursos, y devuelve más beneficios como contrapartida de los costos en los que incurre? la respuesta no es universal, hay que ir caso a caso.

    Yendo al caso del lavarropas, si es manual, déjaselo a la lavandería, porque Jorge muy probablemente va a desperdiciar energía, agua y jabón, pero si es automático, Smart, …, lo puede hacer bien Jorge, y junto con otros Jorges, ayudan a cerrar la lavandería y reasignar todos esos recursos a otras necesidades.


    La cocina ya es distinto, ¡porque es un acto de amor!

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    1. Hola, muchas gracias por el comentario! Me parece muy acertado tu punto referido a que hay que diferenciar según la realidad económica de cada proyecto, y que no es lo mismo un sector capital intensivo que un sector trabajo intensivo. Otro corte que me parece relevante es diferenciar entre proyectos de alta inversión inicial y bajos costos de operación y mantenimiento, de otros con no tan altas inversiones pero si flujos de operación y mantenimiento mayores. Las ganancias de eficiencia en uno y otro caso corren por carriles diferentes, hay que ver caso a caso, totalmente de acuerdo.

      Con respecto a la pregunta de si UTE podría gestionar los parques al costo de los privados, no tengo una respuesta concluyente, pero te ofrezco la siguiente posible línea de razonamiento. Conectando con el párrafo anterior, el negocio eólico consiste esencialmente en una fuerte inversión inicial, y bajos costos de operación y mantenimiento después (simplificando: lo que cuesta es poner el molino, después es sentarte a ver cómo el viento sopla). En este tipo de negocios, la clave en términos de eficiencia está en el momento de la inversión, y más precisamente en el costo del financiamiento, en particular en la tasa de interés del préstamo. La pregunta entonces sería, desde el punto de vista de la eficiencia del negocio, ¿quién puede conseguir crédito a tasas menores de interés? La respuesta a esta pregunta es más sencilla: UTE consigue préstamos más baratos que el sector privado.

      Saludos!

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  6. Contrariamente a mi intuición, la evidencia recogida por la iea, indica que el costo de operación y mantenimiento de las turbinas eólicas es mas bajo (apenas) que el de las hidro de gran porte.

    La explicación que dan es que los sistemas Scada y otros automatismos han logrado abatir sustancialmente los costos de O&M.

    (o sea, vale lo del lavarropas smart, lo puede hacer ute..jajaja)

    ¡Bien Fernando!,

    Ahora, el costo del financiamiento creo que quedó bastante acotado, con los contratos firmes que les dimos a los Fernandez y otros ¿no?

    Saludos,
    Pedro.

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