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IMESI a automotores: efectos económicos y sociales


A partir del pasado 1º de enero el gobierno redujo la tasa de 30% de IMESI (Impuesto Específico Interno) para automóviles de baja cilindrada y ajustó al alza la alícuota para aquellos de mayor cilindrada. La modificación tributaria tiene sentido por cuanto pretende estimular la compra de autos de menor consumo de combustible. En el marco del renovado interés por revisar la estructura tributaria, vale la pena reflexionar sobre los efectos económicos y sociales que supondría modificar la política del IMESI.
Según el último informe de DGI, durante 2010 (año récord de ventas de autos 0 km) la contribución por este rubro de IMESI fue sólo el 1,5% de la recaudación total. Esto sugiere que para un período representativo la misma sería menor al 1%, representando apenas 0,5 puntos de IVA. Para juzgar su rol dentro de la estructura tributaria deben ponderarse los costos y distorsiones que se asume al recaudar este tributo.
El IMESI no sólo incide directamente sobre el precio de los vehículos 0 km, sino también indirectamente sobre el precio de los autos usados, al cual se traslada inevitablemente el tributo. Es decir, el IMESI no lo pago yo cuando compro un 0km, sino que lo traslado a quien me compra el auto dentro de unos años, por un valor apenas menor y se lo queda por un periodo prolongado de tiempo. Desde el punto de vista del bienestar general este impuesto pierde su efecto redistributivo tanto en forma directa (quien lo paga) como indirecta (elevando el costo del bienestar para los sectores medios).
Una eventual reducción del IMESI aumentaría la demanda de vehículos, junto con lo cual se ampliaría la base de recaudación de IVA y aranceles. De este modo, cada peso que se resigne de IMESI disminuirá menos que proporcionalmente los ingresos tributarios totales. Dicho sacrificio fiscal permitirá abaratar los vehículos nuevos y usados, mejorar la calidad del parque automotor y le dará accesibilidad a un conjunto más amplio de familias. Otro efecto sobre el que parece razonable especular es la sustitución de gran parte del parque de motocicletas por el de automóviles, aliviando el problema de accidentes de transito y al mismo tiempo bajando la tasa de lesiones graves y muertes (mas frecuente en accidentes en motocicleta).
Si históricamente se han considerado los automóviles como `bienes suntuarios`, este no es el caso en la actualidad. La estructura impositiva que ha recaído sobre el sector es en buena medida responsable de un parque automotor muy caro (en términos absolutos y relativos), envejecido y con escasa penetración de unidades que incorporen medidas de seguridad estándar, incluso, respecto a países de similar desarrollo relativo. Reduciendo o eliminando el IMESI, permitiría en un futuro al Estado hacer obligatorio el equipamiento de unidades 0km con airbags y frenos ABS, como sucede en el mundo desarrollado (EEUU y Europa). Esta medida tendría un efecto en el mediano plazo, no sobre el numero de accidentes, pero si sobre la gravedad de sus consecuencias para la vida humana.
Juan Bogliaccini y Diego Gianelli

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